La sal de la tierra

13 »Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo volverá a ser salada? Ya no servirá para nada, sino para ser arrojada a la calle y pisoteada por la gente.

La luz del mundo

14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. 16 De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.

 (Reina Valera Contemporánea)

 

REFLEXIÓN: La sal de la tierra

La sal tiene muchos beneficios y ha sido usada desde la antigüedad hasta hoy día por todo el mundo.

Si la sal pierde su sabor característico, pierde su razón de ser, por lo que es desechada.   Si los discípulos de Cristo perdemos lo que nos identifica como tales, si empezamos a diluir el mensaje y la santidad en nuestra vida, también vamos “perdiendo nuestro sabor”.  Cuando la sal está presente en la proporción adecuada es una bendición, así también nuestras vidas. Pero si la sal pierde su sabor, si no hacemos una diferencia que edifique, que dé “sabor”, vida y esperanza, podremos correr el mismo fin que la sal desabrida…

ORACIÓN: Dios pruébame, prueba mi vida, y si me he diluido tu eres la fuente de mi ser, perdóname, ven y restaura, que pueda ser usado por tí, que sepa a Jesús.

 

REFLEXIÓN: La luz del mundo

El ejemplo anterior de la sal es algo más interno, en este caso Jesús compara a los creyentes con la luz, algo que es claramente visible.   Jesús dice que somos la luz del mundo, estamos en un punto visible para que los demás vean nuestras buenas obras y glorifiquen al Padre, no a nosotros mismos.

 

ORACIÓN: Señor, que las buenas obras que haga te den gloria a tí, que sean testimonio visible del cambio interno, de la transformación que has hecho en mi vida, que mi ser te alabe por siempre mi Rey y mi Dios, amén.  

 

MISIONES: Orar por Arabia Saudita   

Arabia Saudita es la cuna del islam desde 600 D.C., es muy difícil entrar a este país para los discípulos de Cristo; sin embargo, hay algunos pocos de ellos que como la sal, preservan la tierra del juicio, y con su luz están alumbrando a los musulmanes y por la gracia de Cristo logran traerlos a los pies del Maestro.

Oremos para que “no pierdan su sabor”, que tengan fé y valentía para seguir brillando en medio de esa tierra de oscuridad, en el nombre de Jesús, Amén.

 

CANTO: Canción árabe cristiana (español) Ziad Shehadeh

 

 

Vivo para adorarte – Israel Houghton