Predicación de Juan el Bautista

 

3 En aquellos días Juan el Bautista se presentó predicando en el desierto de Judea,  2 y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.  3 Éste es aquel de quien el profeta Isaías dijo:

»“Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor; enderecen sus sendas.”»

4  Juan usaba un vestido de pelo de camello, llevaba un cinto de cuero alrededor de la cintura, y se alimentaba de langostas y miel silvestre.  5 A él acudía la gente de Jerusalén y de toda Judea, y de toda la provincia cercana al río Jordán,  6 y allí en el Jordán la gente confesaba sus pecados y Juan los bautizaba.

7  Cuando él vio que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: «¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?  8 Produzcan frutos dignos de arrepentimiento,  9 y no crean que pueden decir: “Tenemos a Abrahán por padre”, porque yo les digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abrahán.  10 El hacha ya está lista para derribar de raíz a los árboles; por tanto, todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego.

(Reina Valera Contemporánea)

 

 

REFLEXIÓN

¡Por fin surge un profeta! Después de 400 años de silencio, la voz de Dios se vuelve a escuchar.

Un personaje un tanto excéntrico, pero que no temía a lo que dijera la gente, que había nacido y crecido con un solo propósito: “Preparar el camino del Señor”.

A él venía gente sedienta que buscaba genuinamente a Dios con todo su corazón, que se arrepentían y buscaban un cambio; también se acercaban los fariseos y saduceos gente religiosa tan llena de sí misma, de conocimientos teológicos interpretados a su manera que por lo general era errónea o para su beneficio.

¿Cómo nos acercamos nosotros?, ¿Cuál es nuestra actitud cuando nos acercamos a escuchar y aprender su palabra?

a) Venimos con un corazón noble y enseñable, reconociendo que tenemos áreas débiles y estamos dispuestos a ser exhortados y cambiar.

b) Pensamos que ya lo sabemos todo, llenos de nuestras propias ideas, con papel y pluma para juzgar a los demás y buscar el más mínimo error.

La clave para diferenciarnos y saber de qué grupo somos está en lo que señalaba Juan el Bautista: “Arrepiéntanse, … produzcan frutos dignos de arrepentimiento?

Los frutos dignos de arrepentimiento no son sólo para el empiezo de nuestra vida cristiana, sino que deben permanecer, debemos seguir dando esos frutos. ¿Producimos frutos dignos de arrepentimiento?

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, que mi corazón no se endurezca ante el conocimiento de ti, examina mi corazón y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno; quiero ser sensible y vulnerable ante ti, amén.

 

MISIONES: Orar por México   

Somos un país que busca a Dios a su manera, muy religioso pero también permisivo, oremos por México para que todo espíritu de religiosidad sea echado fuera del país, incluso fuera de nuestras propias iglesias, somos libres en el nombre de Jesús.

 

CANTO: Beso tus pies – Marcos Brunet